viernes, 20 de julio de 2007

Canino

TALLER DE COMPRENSIÓN Y PRODUCCIÓN DE TEXTOS II

19 de julio de 2007.

Costamagna Verónica Legajo: 13.489/4

Consigna: Realizar un texto de ficción que tenga como referente a un autor que se haya trabajado en clases.

Canino

Canino, amigo por favor escuchame, ayudame, ya no doy más. Estoy caminando horas y horas en este frío cementerio, día a día, desde que te fuiste no dejo de pensar ni un solo segundo en vos. Hay Dios mío, quién supiera dónde estás enterrado? Mantengo viva la esperanza que entre estas tumbas encuentre la tuya amigo mío, así de esa forma poder llorarte, hablarte, sentir que me estás escuchando, hay tantas cosas que contarte, cosas malas como buenas… extraño tu compañía y te quiero tanto!!!!...
Canino no era una persona como cualquiera, él no fue privilegiado en su vida, él nació, se crió y murió en la miseria, y en el desamparo de la sociedad. Ese hombre sí pasó hambre!!! Pero a pesar de todo, jamás cayó bajo, nunca un delito en su vida, sólo miradas de comprensión. El vivía sin probar un bocado pero jamás supo lo que es robar. Su madre, la “Kika” le enseñó los verdaderos valores de la vida.
Ellos vivíal a la vuelta de mi casa, en una casa muy pero muy pobre, no tenía ventanas, ni mucho menos luz, pero con un enorme patio verde donde crecían cañas largas que siempre juntaba yo para mis actos escolares. Pobres si habrán pasado frío, yo siempre sufría por es, porque tampoco nací en un lugar soñado y me acuerdo que pasé fríos, ni la estufa ayudaba, de pronto pensaba en esa gente que sin ventanas sin calor, sin nada.
La vida de Canino y su mamá fue muy difícil, mi abuela me contaba que él era hijo de un músico muy famoso, que se aprovechó de la poca educación de una mujer pobre que por casualidad conoció en la calle, Kika era una mujer muy bonita pero ignorante.
Fue así que le dejó en regalito, el músico desapareció y quedó ella viviendo en ese lugar totalmente sola. Trajo al mundo a un niño sin ayuda alguna. Pobre mujer! Se alimentaba sólo de tomates que crecían en el patio detrás de las cañas, y gracias a eso, pudo amamantar a su bebé.
Pasaron cuarenta años y nada ha cambiado desde entonces, ni Kika ni su hijo sabían hablar, jamás se le conoció la voz, pero sí podían escuchar. Tampoco tenían nombre, estos sobrenombres se los pusieron los vecinos. Vecinos… que sentían lástima por ellos pero jamás fueron capaces de acercarse aunque sea un metro.
Canino se ganaba la vida haciendo changas, de cosas que juntaba en la calle, y con eso, poder sacar adelante a su mamá que tan buena era, todavía recuerdo las caras de amor de ambos, de agradecimiento, y nadie se imagina lo que me dolió verla llorar por su hijo fallecido, triste en ese ataúd…No entiendo… si ellos eran de esas personas que con una mirada te decían tantas cosas, te demostraban tantos sentimientos… esa gente!!! Si han aguantado discriminaciones, hambre, frío y sobre todo desprecio!!!!
Yo me crié con Canino, mi infancia fue estar siempre con él, me sentía tan bien acompañada, era mi mejor amigo, y la Kika como mi segunda mamá. Es que ellos eran tan nobles, tan dulces, a pesar que no podían hablar… pero con sus gestos y con sus miradas, me comunicaban sus respuestas.
Mi mamá siempre me dejaba estar con él, mi mamá lo adoraba también, y cada vez, después de comer, la mandaba a mi hermana mayor Daniela a llevarle platos de comida, y yo siempre la acompañaba, desde tan pequeña y fue ahí que lo empecé a conocer desde el corazón, y nacía una amistad.
Yo recuerdo que cuando les llevaba comida me quedaba con ellos almorzando… siempre, casi siempre, hasta me acompañaba a la escuela. En esa época tenía 5 años, y esos recuerdos se me grabaron muy bien en la memoria, porque los revivo como si fuera ayer que hubiera pasado.
Nunca me voy a olvidar que era un domingo de pascua cuando le llevé un huevito de chocolate hecho por mi misma, para ellos con todo mi cariño…claro, no me olvido de ese guiso que me preparó mi abuela para compartirlo con ellos después del almuerzo en casa! Nadie se imagina, cuando Canino toma en sus manos el huevo que yo hice para ellos, con qué alegría lo recibió, hasta pude ver que se le caía una lágrima.
Su aspecto físico no era muy agradable, él era gordito pansón, tenía sólo un diente, era de tes negra, morocho de rulitos con un gorrito negro de lana que nunca se quitaba. Y ni hablar de la ropa que llevaba!!! Creo que es más que obvio imaginarlo. Kika era una mujer muy flamita, también de rulos, muy viejita, y muy muy pobre, pero de gran corazón.
Era así todos los días, a mi jamás me dio repulsión ni mucho menos asco, jamás pude llegar a saber lo que es sentir eso. Yo los abrazaba con mucho amor que ni me daba cuenta del aspecto negativo en cuanto a su apariencia. Mis sentimientos podían mucho más que la mugre y las ratas que siempre hacían compañía.
Yo soñaba que cuando me haría grande, iba a trabajar muy duro para cumplir mis sueños y mejorar su condición de vida, y estoy segura que si seguirían en este mundo, hasta el día de hoy, pelaría por ese sueño. Yo creía que de esa forma se pagaría mi agradecimiento por lo feliz que fui con ellos. Nadie se imagina lo buena que era esa gente, nadie.
Canino me escuchaba cuando estaba tan triste, y una vuelta para terminar con mis tristezas me da el mejor regalo que jamás hubiera querido un niño, una perrita. Es que él vivía acompañado por sus perros. Y yo llamé a ese regalito “Tati”, era sin dudas otra compañera tan especial como él.
Tati, se amoldó tan bien a mi, era tan bonita, que siempre la llevaba con Canino para jugar los tres detrás de las cañas. Recordando todo esto, suspiro y le hablo no se a quién, estoy tan sóla en este enorme cementerio sentada entre medio de tumbas extrañas, llorando si parar recordando cada segundo vivido con mi amigo del alma, pero lo que más me duele es no tener una tumba para llorar…la gente me mira con cara de lástima.
Tengo 22 años, y les digo a todos los que me preguntan por quién lloro tanto, y porqué estoy todo el tiempo en el cementerio. Yo les respondo que es rutina venir a hacer compañía a mi amigo, la soledad de los muertos es muy triste, y debe estar solito y muy triste. Por eso vengo siempre a charlar con mi querido Canino. No sé donde lo tiraron, porque es así… lo tiraron… si tan sólo supiera donde!!!
Me acuerdo cuando tomábamos mates, después de llegar de la escuela, porque después de algunos años me pasé a la tarde, llegaba a casa y no almorzaba casi ahí, me iba con mi amigo. Pero después comencé el turno tarde, y bueno, cuando veía a la Tati y enseguida corría hacia ella para saludar a mi querido amigo, y es que siempre después de ver a la Tati, veía a Canino con ese carrito donde permanecía todo su trabajo.
A él no le agradaba la idea que le diéramos el platito de comida, él le hubiera gustado llevar el alimento a su casa él mismo, pero a veces el destino no es como lo deseamos o lo planeamos. El hambre era un enemigo tan poderoso que lograba que lo aceptara, eso sí, bien agradecido, pero sin dudas más agradecida estoy yo por haber sido mi amigo.
Cuando nos sentábamos en su patio tomando mate, yo le leía libros que me daban en la escuela, no sabía leer muy bien pero hacía cualquier cosa para hacerme sentir bien y me escuchaba con atención.
Lo más triste en mi vida es darme cuenta que ya no estaba…fue el día en que tomé la primera comunión y tenía una estampita guardada para él, y quería que fuera el primero en recibirla. Se la llevo y no encuentro a nadie, me quedé mucho tiempo esperando a que llegara alguien hasta que mi mamá me fue a buscar a contarme lo que había pasado. Me dijo que en la madrugada un auto lo había chocado y que se había muerto.
Como él todas las noches salía a changuear, iba por el cordón de la vereda y un desgraciado en una camioneta lo pasó por arriba y se fue al carajo, no lo ayudó y nadie siquiera se acercó, lo dejaron morir. La gente es muy mala… Tanto asco puede generar una persona pobre que se ganaba la vida así, que hacía eso para darle de comer a su mama?!!! Me da tanta rabia recordar que lo mataron como un perro…!!!
El no molestaba a nadie, por eso salía de noche, para que la gente no se aterre con su personalidad. El tenia un corazón tan grande, tan limpio que hasta la gente que lo despresiaba lo miraba con esos ojos llorosos de tristeza…
Lo dejaron morir como a un perro… ni a los perros se los trata así!!! Era un ser tan hermoso mi Canino. Yo tenía nueve años cuando ocurrió esta desgracia, pero lo pero venía después… el velorio. Cómo poder explicar lo que sentí verlo tan lastimado en una caja de madera tan tétrica. Ver a mi amigo dentro de ese cajón fue algo que me desgarró el alma, murió triste, se lo veía triste, y no pude decirle que lo quería mucho, que era mi segundo papá, el que me faltó de verdad.
Jamás extrañé a mi padre gracias a Canino, y lo quiero más que nunca. Recuerdo cada momento que viví, desde su fallecimiento ya nada tiene sentido, extraño todos esos momentos gratos. El platito de comida, mis cuentos, las cañas, la Tati.
Cómo so los animales!!! Después dicen que no tienen sentimientos ni noción. Y alguien me puede explicar lo que a mi perrita le pasaba? Ella era alegría pura, puro ladrido y saltos. Y desde que murió Canino, se apagó a un nivel tan inalcanzable que hasta se le veían unas lágrimas de dolor. No comía, no ladraba, sólo agachadita y triste.
Mi perrita se mató, se tiró desde el otro tapial, y es que es un misterio, ella jamás se asomaría por casualidad al tapial de al lado. Pero fue así, ella no soportó ese dolor, y yo tampoco. Canino se la había llevado con él.
Después de muerto Canino, a Kika la trasladaron a un geriátrico. El dolor pudo más que ella, no soportó el dolor de perder a su hijo, y lo percibía, esa mujer no paraba de sufrir al ver a su hijo muerto en ese cajón triste. Se murió de dolor. Y la colocaron en un nicho muy desolado. De todas estas veces que estuve en el cementerio, jamás tuvo una flor, por eso, yo me dedico a dejarla bien adornada con ese huevito de chocolate que tanto le gustaba.
La que esta triste ahora soy yo, no tengo formas de saber dónde enterraron a mi Canino, pregunté y como era una persona que no estuvo registrado bajo ningún nombre, y como era pobre, lo enterraron en una de las tumbas viejas que antes había sido exhumado un cadáver. Eso era lo único que sabía. Pero tampoco me ayudaba mucho.
De repente se acerca a mi un perrito alegre, que al mirarme empezaba a temblar, y como soy curiosa lo empecé a seguir, corría incontrolablemente. Y cuando voy dando la vuelta dejo de verlo, y me quedé entre medio de las tumbas, las nubes se empiezan a formar para largarse a llover, y la primera gota cae en mi cabeza, era una sola gota, y después viene otra, y cae sobre una tumba muy rotosa y vieja. Me arrodillo y empiezo a sentir pálpitos en el corazón, encuentro una medallita oxidada, era imposible distinguir lo que era.
Pero comienzo a recordar, que Canino había encontrado una cadenita oxidada que me la quería regalar pero nunca llegó ese día, pues esa noche fallecía… sabía eso por mi mamá. Empezó a llover torrencialmente, tanto que me empecé a dar cuenta que había encontrado a mi amigo, además de esa cadenita, en la tumba de al lado había una placa que decía “amiga, siempre estaré con vos, jamás podría olvidar los momentos vividos a tu lado, hermosa mía”.
Era una placa ajena, pero me llegó tanto al corazón, y esa lluvia sobre mi cabeza me dio a entender que había encontrado a mi adorado amigo, a mi Canino.

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