viernes, 20 de julio de 2007

DON JORGE Y EL GENERAL

La Biblioteca se engrandecia con el silencio profundo de la soledad.
- Dígame usted, ¿ A que se debe que dos personas como nosotros estemos hoy aquí ?
- Mire General: lo cite a este lugar porque necesito que de una buena vez podamos arreglar nuestras diferencias.
El lugar estaba oscuro; sobre el ventanal más grande de la sala, unas palomas descansaban luego de un largo día. Alrededor de una mesa redonda se encontraban sentados cara a cara el General y Don Jorge.
- Quiero que me diga por qué me sacó de la Biblioteca Miguel Cané y me dio el puesto de “Inspector de aves y conejos en los mercados públicos”. Recuerdo ese día, –por un momento la cara de Borges pareció recuperar la alegría de aquellos días en la biblioteca- me presenté en la municipalidad a fin de averiguar qué había ocurrido y me resultó realmente extraño que entre tantos empleados como había en la biblioteca hubiera sido justamente yo el elegido para ese puesto.
- Bien, -respondió el general, con esa sonrisa irónica al escuchar la pregunta- Usted estaba de parte de la Unión Demócrata, ¿qué esperaba?
Su argumento era concluyente y no admitía replica alguna.
- Ahora,compañero, quisiera hacerle una pregunta a usted.-Borges quien daba el sí moviendo la cabeza y tratando de escuchar la voz del general para poder ubicarlo, ya que producto de su ceguera no lo veía-.Recuerda el día que dijo “Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad…”. Usted pensó en esto el día que le ofrecieron ser director de La Biblioteca Nacional.
- Lo que pasa General es que siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca.
Por un momento, no se escuchó ni el viento soplar en las calles, ni siquiera el minucioso ruido que hacen las sillas al moverse. El aire estaba pesado como si esas dos formas de pensar hubiesen cubierto la sala con un poderoso humo . De pronto, Borges se levantó como si hubiese recordado algo que le había causado mucho dolor y tristeza.
-¿Por qué, General, me pregunto ,arrestó a mi hermana y a mi madre?
- Mire, Don Jorge, yo cuando me enteré del suceso lo primero que hice fue hablar con uno de mis secretarios para que a su madre, por su edad, le den arresto domiciliario y a su hermana que la llevaran a una cárcel de mujeres.
- Pero por cantar el Himno Nacional sin autorización, ¿eso es un delito?
- No querido Jorge, simplemente sus familiares hicieron disturbios en la vía pública, por ese motivo se las arrestó.
El clima era tenso, el General no paraba de fumar y Don Jorge caminaba alrededor de la mesa tratando de calmar su impaciencia.
- ¿ Por qué, dígame General, en el 55 no se quedó a pelear por su Gobierno?
- En 1955 caímos porque yo aprecié que no valía la pena provocar en el país una guerra civil que lo hubiera atrasado cincuenta o cien años y que hubiera llevado a la muerte a uno o dos millones de argentinos, a pesar de que teníamos la fuerza necesaria para impedirla.
La mirada del General se perdió por un momento en el horizonte, como trayendo a su memoria aquel tiempo.- Recuerdo siempre que uno de mis asesores militares(que en ese entonces actuaba en la Secretaria de la Presidencia) me dijo un día, un poco disgustado: “Si yo fuera usted Perón, peleaba”. Le contesté: “Si yo fuera usted, a lo mejor también peleaba, pero yo tengo la responsabilidad y sé que estos tiempos de luchas intestinas no sólo matan millones de argentinos sino que también atrasan al país por un siglo y sino, veamos lo que le ha costado a quienes hicieron ese tipo de Revolución, y lo que han alcanzado después de hacerlas. A lo mejor han quedado peor que antes.”
Luego de escuchar,Don Jorge, las palabras del General sonrió irónicamente. El general se abalanzó sobre la mesa y dijo:
-Eso no era cuestión de lucha cruenta ni violenta; más bien era una tarea de construcción permanente en la cual todos debíamos poner la mejor buena voluntad para llegar al engrandecimiento del país y la felicidad del pueblo argentino. Pero hubo quienes prefirieron seguir jugando para el enemigo y uno de eso es usted, que no hizo más que ridiculizarnos y tratarnos de bárbaros.
-Por eso, General, siempre sostuve que los peronistas no son buenos ni malos, simplemente son incorregibles. Yo he realizado varios escritos en contra del peronismo, no olvide que vengo de una familia de clase alta y lo que usted proponía en sus doctrinas perjudicaba y demasiado a mi clase social. Yo he heredado de mis antepasados dos tradiciones: una literaria y otra militar, no se olvide que mi bisabuelo materno, Isidoro Suárez era Coronel al igual que Francisco Borges, por este motivo apoye a la Revolución Libertadora.
La situación ya parecía insostenible, a esta altura ya era más que seguro que el General y Don Jorge no iban a llegar a un acuerdo. Mientras el General subía la escalera que lo llevaba a la sala de escritores contemporáneos, miró la gran cantidad de libros que había, estiró el brazo y sacó “Crónicas de Bustos Domenecq” de Borges y Bioy Casares, donde se encuentra el cuento "La fiesta del monstruo". EL General llevo el libro hasta la sala mayor donde estaba Don Jorge y le pregunto.
- ¿La fiesta del monstruo es una parodia de "El matadero"?
- Yo no diría que es una parodia, sino una especie de traducción, de reescritura. Lo que hicimos con Bioy Casares fue escribir una nueva versión del relato de Echeverría adaptado al peronismo. Quisimos contar la fiesta atroz de la barbarie popular contada por los bárbaros. Este cuento combina la paranoia con la parodia. La paranoia frente a la presencia amenazante de otro que viene a destruir el orden. Es un relato totalmente persecutorio sobre el aluvión zoológico y el avance de los grasas que al final matan a un estudiante judío.
- Y qué justo que sea un judío al que matamos...
- Y no sé si usted recuerda que a su gobierno se lo comparaba con el fascismo.
Los ánimos ya no estaban muy calmos y por ese motivo Don Jorge decide ponerle fin a la charla.
-Mire, General, por lo visto nosotros dos nunca vamos a llegar a entendernos, así que va hacer mejor que esto quede así.
- ¿Está seguro, mi compañero?
-¡Si, muy seguro! Pero lo último que tengo para decirle es que la literatura es lo más importante y es lo único que va a sobrevivir, más allá de las banderas políticas.
- Mire,Borges mi respuesta a eso es nada mas y nada menos que una frase suya “Creo que habría que inventar un juego en el que no gane nadie.”


FIN.

AUTOR: Exequiel Cáceres.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Che, la verdad que este es uno de los textos que más me gustó. Me resultó ágil, el ida y vuelta entre 'Georgie'y el general que, según Petter Capusotto, tuvo una influencia sustancial en el rock, está muy bueno, tiene ritmo, contenido no le falta, etcétera...

Anónimo dijo...

PD: ah, me olvidaba, el sentido del humor es otro punto fuerte...