jueves, 19 de julio de 2007
Los enfrentamientos en la Historia Argentina, presentes en las obras literarias:
A lo largo de la historia argentina, tuvieron lugar numerosos enfrentamientos de carácter ideológico y político, que pusieron de manifiesto diversas posturas e intereses en pugnas por la legitimidad.
Estas oposiciones se vieron reflejadas en numerosas obras literarias de una variada gama de escritores argentinos, porque nuestra historia y nuestras “expresiones artísticas” inevitablemente se entrecruzan, como se puede observar, por ejemplo, en la literatura.
Ya desde nuestros orígenes como país, podemos notar el conflicto ideológico entre las posturas de Cornelio Saavedra y Mariano Moreno, que este último refleja en su obra “Plan de Operaciones” (1810). Moreno expone allí su postura revolucionaria en materia social, y no tanto en lo económico como la de sus contemporáneos o como lo pretendía Cornelio de Saavedra, porque Moreno fue un hombre que garantizó la libertad de prensa, la integración de indígenas y blancos en el Ejército, y la creación de una Biblioteca Nacional. Como director del periódico “La Gaceta” de Buenos Aires también fomentó la difusión de los objetivos revolucionarios a las provincias y luchó por la total independencia del territorio argentino. Sin embargo, su radicalismo alarmó a los elementos conservadores de la Junta, como a Saavedra y sus seguidores, y en diciembre de 1810 se vio obligado a desertar.
Años después, la Argentina se ve atravesada por el enfrentamiento político entre Unitarios y Federales, estos últimos liderados por Rosas. En referencia a este tema, Esteban Echeverría, en su obra “El matadero” (1839) exalta lo popular y lo sentimental por sobre lo racional, tratando temas nacionales con tendencias al americanismo y la libertad, sin dejar de reflejar su posición contraria al dictador Juan Manuel de Rosas y a la Federación. En contraposición, Cancionero Federal (1830) exalta el pensamiento y el sentimiento de los federales en una canción en la cuál se resalta el furor de los federales contra los unitarios exclamando un entusiasmo hacia Rosas y a la federación.
En “Matadero” de Echeverría se puede ver una realidad en la cual existe una confrontación entre unitarios y federales, se muestra una realidad de la mirada de los unitarios hacia los federales relacionando a los últimos con la barbarie, es decir, la ferocidad, el salvajismo. Así se puede decir que Echeverría propone una mirada del federal como un bárbaro salvaje con poca educación mientras que al unitario lo muestra como un intelectual bien educado y refinado. En el “Cancionero federal”, se muestra a los federales como un verdadero sentimiento por la federación y por Rosas mientras que al unitario lo definen como el orgulloso codicioso con alma altanera.
Por su parte en 1842, Domingo Faustino Sarmiento fundó el periódico “El Progreso” en el que desde el 2 de mayo de 1845 comenzó a publicar su “Facundo, civilización y barbarie”, es “un apasionado ataque contra el régimen de Rosas, a la vez que ensayo sociológico novelado, que se ha convertido en un clásico de la literatura argentina e hispanoamericana en general y de la creación literaria del romanticismo”, como lo advierte la licenciada Laura Inés Etcharren. Este texto es un ensayo sociológico que analiza cómo la vida rural en la Pampa argentina contribuyó a modelar el carácter nacional.
En este período empieza a considerarse la relación dialéctica entre los conceptos civilización-barbarie, esquema en el que los Unitarios y los jóvenes intelectuales pertenecientes a la generación del 37’ vendrían a ser los civilizados que debían lidiar con la ceguera del pueblo que no se daba cuenta de lo nefasto del gobierno rosista.
Algunos años más tarde, José Hernández luchador federalista escribe “Martín Fierro”, poema considerado un clásico nacional, que canta la independencia, el valor y el coraje de los gauchos. En 1852 y 1872, en una época de gran vibración política en el país defendió la postura de que las provincias no debían estar ligadas a las autoridades centrales implantadas en Buenos Aires. En el año 1859 luchó junto al caudillo López Jordán en la última rebelión gaucha contra el gobierno de Sarmiento, dicho movimiento finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández en Brasil.
Para Hernández, el gaucho era el verdadero representante del carácter argentino, idea que le situó en directa oposición con el curso de los acontecimientos y los poderosos intereses políticos de su época.
Perón: una historia de amor y odios: Jorge Luís Borges, es uno de los autores representativos del periodo peronista. Sus posturas políticas evolucionaron desde el izquierdismo juvenil al nacionalismo y después a un liberalismo escéptico, desde el que se opuso al fascismo y al peronismo. Fue censurado por permanecer en Argentina durante las dictaduras militares de la década de 1970, aunque jamás apoyó a la Junta militar. Con la restauración democrática, en 1983, se volvió más escéptico.
Con respecto del tema que nos ocupa surge como fundamental, para el análisis el cuento que Adolfo Bioy Casares escribió en colaboración con Borges, “La Fiesta del monstruo” (1947), donde se superponen realidad y fantasía, y se mezclan observaciones irónicas sobre la sociedad argentina. Este cuento expresa la imagen que ambos escritores tenían de ese acontecimiento absolutamente novedoso en la política argentina que era el peronismo.
En relación al tema del peronismo, el escritor y periodista Rodolfo Walsh, quien fuera militante montonero, advierte un interés por la denuncia social y la investigación de casos escandalosos y criminales de la vida política y sindical de su país, siempre en relación con diversos matices del realismo social y psicológico. El cuento “Esa mujer” (1965), es una entrevista que él le realiza al coronel Carlos Eugenio de Moori Koenig (quien estuvo al cuidado del cadáver de Eva Duarte de Perón), el objetivo de la entrevista era saber que pasó con los restos de esa mujer.
El cuerpo de Eva, de alto contenido simbólico, representa el camino que lleva del peronismo a la revolución. , el narrador está mucho más cerca de su interlocutor militar que del pueblo al que hay que llegar para que la revolución sea posible. En el cuento no se nombra a Eva Perón en ningún momento, esa forma de narración en la cuál lo más importante no debe ser nombrado es el arte de la elipsis y es el recurso que utiliza Walsh en “Esa Mujer”.
A lo largo del cuento se puede ver que el escritor eligió los tres demonios del pensamiento de Borges que son: el pueblo, la izquierda y el peronismo, así al momento de escribirlo estaba en su búsqueda, como revolucionario, de lo popular. El cuento puede ser leído como una característica que anticipa su elección del peronismo como justificación hacia la revolución, Eva simboliza lo que es en el imaginario popular: la santa de los pobres, la diosa de los grasas. Por entonces encontrar el cadáver aproximaría al escritor al pueblo, ella es lo lejano, el amor popular.
Los militares temiendo que se acercara una revolución se negaban a que el pueblo que seguía a Perón supiera el paradero del cadáver de Eva Duarte, el cual estaba en perfecto estado gracias a unos tratamientos químicos que le realizó el Medico Pedro Ara.
La pregunta remite a que pasó con el cadáver de Eva Duarte de Perón, ¿Por qué los rasguños en su rostro?; ¿O la brea en sus pies?; ¿Por qué su nariz se encontraba rota?
Walsh fue uno de los periodistas de esa época que se encargó de investigar donde fue enterrado el cadáver, por este motivo tuvo la entrevista con el coronel y a cambio de esa información el periodista ofrecía unos papeles que buscaba el coronel.
Todos estos ejemplos a los que se hace referencia, son solo una mínima porción, ya que, son muchísimos más los autores que en sus obras han plasmado sus circunstancias contemporáneas.
En conclusión, se puede afirmar que la realidad social, económica, política y cultural dada a lo largo de nuestra historia argentina influyó en las producciones literarias y en sus propios autores, ya que, éstos fueron actores sociales componentes de dicha realidad. Así, la literatura no solo nos nutre con sus componentes, como la creatividad, la inventiva y la crítica, sino también con las marcas históricas que presenta.
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